Mi blog

Soy dulce, soy perversa: soy Dama

¿Qué significa ser una Dama?

Este sitio no se llama “Yo soy Dama” por casualidad. El nombre no responde a mi género, dado que en esta web también pretendo albergar hombres, sino a una necesidad de aunar valores y significados personales que hemos ido adquiriendo a lo largo de nuestras vidas. Por eso, para entender a la dama de ahora, debemos analizar a la de antes. Te invito a hacer un pequeño tour por las diferentes etapas en las que la mujer no era, ni tan siquiera, el antagonismo del hombre.

A lo largo de la historia, el concepto dama se ha visto modificado por las circunstancias económicas, sociales y políticas. Entonces, una dama era aquella señora que contaba con un comportamiento respetuoso. Una dama debía ser educada, desde luego, pero también atender su apariencia física abusando de la pulcritud. Estos modos tan cuidados tenían que extrapolarse a la vestimenta, actitud y manera de hablar. Una dama que se precie nunca hablaría de más y, menos aún, abusaría de un tono de voz que no le correspondiera. De hecho, en la Edad Media, ser una dama implicaba sumisión y obediencia a los hombres. Llegados a este punto, corramos un “estúpido” velo y pasemos a otra cuestión para retomar esto en otro momento.

Demos un salto, pues, hasta el siglo XIX en el que las damas, además de permanecer sujetas a las directrices de los hombres y de encargarse de las tareas domésticas, podían participar de las fiestas y otros eventos sociales. Esto me gusta más… Pero no nos emocionemos demasiado porque estas hermosas, educadas y perfectas señoritas no eran más que meros objetos decorativos al lado de ellos. Pese a que, en este periodo, podía parecer que ellas gozaban de mayor libertad, no eran más que “perras” atadas a un collar tirado por el “amo” (¡Ojo! Se trata de una metáfora. No vayáis a interpretar esta comparación como una expresión machista porque, si algo no soy, es eso. Ya me iréis conociendo…)

Afortunadamente, el papel que desempeñaban las damas fue evolucionando hasta copar otros ámbitos hasta el momento prohibidos para ellas, como la política. Sí, señores; estas modestas criaturas, que conquistaron las salas de baile de enormes y ostentosos palacios, también eran inteligentes. Lo demostraron en cuanto pudieron, no sin esfuerzo desde luego. Su saber estar no quedaba supeditado a sus capacidades mentales. Ellas eran mucho más. Lideraron movimientos revolucionarios que han marcado un antes y un después en nuestras vidas. Protestaron, arriesgaron y ganaron; también perdieron. Pero volvieron a arriesgar y, así, por los siglos de los siglos y hasta nuestros días, amén.

La confianza, la dignidad y las creencias en valores que nunca les fueron concedidos -como el hecho de tenerlas en cuenta por ser mujer- fueron las herramientas a través de las cuales se consiguió pasar de ser dama limpia, sumisa y florero a DAMA. Por tanto, ¿quién es DAMA? Todas nosotras. Todas las mujeres que nos amamos y profesamos un respeto profundo hacia lo que somos y hacia lo que alcanzaremos con nuestra valía. En honor a todas las DAMAS, nace este sitio cuya naturaleza, por supuesto, es extrapolable a ellos.

¿Y qué tipo de dama soy yo? Primero, deberías hacerte a ti esa misma pregunta. Me adelanto a tus conclusiones para dejar muy claro que algo que nunca haré es poner etiquetas. No me gustan; las odio, de hecho. ¿El motivo? Seríamos figuras de post-it andantes porque no estamos conformados por un solo rasgo de personalidad, sino por millones. Me pongo como ejemplo: me defino como la dulce perversa por resumir mucho, muchísimo, mi esencia. Si me conocieras en persona y en profundidad, te darías cuenta de que, en efecto, soy dulce. Mi empatía y mi carácter extrovertido me convierten en una persona a la que le gustan las personas (bueno, no todas las personas; solo las que honran dicha categoría. Pero amo a los animales de manera incondicional, ¿eso vale?). Sin embargo, tengo muy mala leche cuando me cabreo, soy muy impulsiva y cuando tiro para adelante (como buena alicantina) no reculo jamás. Añade, por tanto, la cabezonería a mi lista de “bondades”. Y voy a parar aquí porque me estoy vendiendo fatal.

¿Y de dónde sale lo de perversa? Ahora llega lo mejor. Mi fama de “niña buena”, basada en los criterios ya mencionados, así como en atributos físicos como el color de mi pelo (os lo juro que así me lo han soltado muchas veces), se va al garete cuando hago pública mi catarsis. Soy escritora; lo soy desde que puedo plasmar sobre el papel las ideas que me rondan la cabeza (este es un debate que abordaremos en otro post; y es que uno no es escritor cuando publica un libro, sino desde el instante en que comienza a escribir) Mis obras han liberado la parte perversa, una muy auténtica, que me define mucho más que la dulzura. Las Damas Oscuras es mi saga de intriga erótica y también mi terapia diaria (tengo publicados dos libros, por el momento: Las Damas Oscuras y El Palacio de Terciopelo y Las Damas Oscuras II: la sombra de Magalí).

Esta creación fue mi salvación (también hablaremos otro día de las propiedades terapéuticas de la escritura) y para salvarme no me quedó más remedio que abrirme en canal. ¿El resultado? Una historia pasional y tan real en la que te verás reflejado, tanto en ellas como en ellos. Las Damas Oscuras ponen contra las cuerdas la naturaleza humana. No importa lo bueno o malo que seas. Todos somos como somos por algún motivo. Y por eso no me gustan las etiquetas. Actuamos de cierta manera hasta que algo vital nos motiva a cambiar. Y de eso va  Las Damas Oscuras, de las presunciones, de las verdaderas a medias y las mentiras; de los secretos imperdonables y de los modos de amar. Porque todos tenemos un corazón, por muy oscuro que sea, que repica rebosante de energía en ese reverso oculto que es nuestro verdadero “yo”.

Por eso soy perversa. Por eso soy DAMA y por eso este sitio se llama como se llama. Porque tras cada una de nosotras (y de vosotros) hay más. Y porque Las Damas Oscuras claman todo lo que pienso y no cuento, porque prefiero pensarlo y escribirlo.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *