Mi blog

Protagonistas VS secundarios

¿Quién gana la batalla? Hoy te cuento los motivos por los que un protagonista no es mejor que un personaje secundario.

Mola ser el prota; en la vida, en una obra de teatro, en una peli y en un libro, por supuesto. ¿Y eso por qué? Presuntamente, sobre el protagonista recae el peso de la trama. Él o ella asumen la parte esencial de la acción y, por tanto, acaparan toda la atención? ¿Te has planteado por qué sucede esto? De veras, ¿es así, tal cual? Vamos a desmontar esta teoría en las siguientes líneas.

Para empezar, un protagonista, en esencia, lo es por antagonismo con respecto a los otros activos de la historia. Si no existieran actores secundarios, el principal no sería tal. Sé que esto resulta muy obvio. Sin embargo, los motivos que los sustentan no tanto.

Para empezar, es fundamental que el protagonista de cualquier novela sea un personaje bien construido, con una personalidad definida y fortalezas y debilidades que lo hagan creíble. Además, debe tener un propósito en la trama, el cual perseguirá entrando en conflicto con algún antagonista que lo ponga contra las cuerdas.

Llegados a este punto, podríamos cuestionarnos: ¿qué es lo que convierte al personaje en un ser creíble? Sus acciones, sin duda, y el modo en que interactúa con el resto de personajes, es decir, con los secundarios. Si dicha relación es forzada, por mucha «grandiosidad» que desprenda este en el planteamiento, su recorrido será breve y el lector, por tanto, acabará aborreciéndole.

Y es que los personajes secundarios complementan y enriquecen cualquier trama, aportando diferentes perspectivas, motivaciones y conflictos que ayudan a crear una historia más compleja y realista.

Este tipo de personajes, además, son utilizados para dar una dimensión más amplia al protagonista, reflejando diferentes aspectos de su personalidad y ayudando a construir relaciones significativas dentro de la trama. Además, los personajes secundarios también pueden tener su propia trama, lo que los convierte en activos más complejos y completos.

Entonces, ¿un personaje secundario puede convertirse en protagonista? Ello podría depender de tres factores:

  1. Las preferencias del lector. Si el secundario ha hecho bien todo lo anterior, es decir, su esencia está bien estructurada, el lector lo amará y su valor sobre el protagonista aumentará.
  2. El protagonista debe estar a la altura para potenciar ese relación simbiótica con el secundario, alcanzado un equilibrio perfecto.
  3. Si la trama que surge en torno al secundario es lo suficientemente potente, lo catapultará hasta la posición de protagonista de esta subhistoria.

Teniendo en cuenta esta última afirmación, tanto los personajes principales como los secundarios deben ser interesantes y estar bien construidos para mantener la atención del lector. Ambos deben ser capaces de evolucionar a medida que avanza la trama y sus acciones deben tener consecuencias significativas en para garantizar un final «de cuento».

En Las Damas Oscuras, nos encontramos a Deby como protagonista indiscutible de la historia. Sin embargo, además de ella misma están sus amigas. Los alter ego masculinos no pueden dejar de tenerse en consideración puesto que no se entendería el desarrollo de la acción sin estos.

De sus vínculos entre ellas y ellos aparecen nuevos giros que obligan al lector a replantearse quién es quién realmente puesto que sus historias se enredan de tal modo entre sí que, tirando solo de un hilo (personaje) sería imposible su resolución.

La importancia de los personajes secundarios en la narración de una historia no puede ser subestimada. Tanto estos como los protagonistas son esenciales para crear una historia rica y emocionalmente impactante que atraiga al lector. Así pues, ¿es posible que el error de base resida en su nomenclatura? Puede… aunque solo un buen libro nos puede dar la respuesta.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *