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Ellos también lo saben hacer
Los hombres también escriben novelas románticas (y eróticas)
Dicen las malas lenguas que la literatura de terror y novelas negras son cosa de hombres; al igual que el romance y el erotismo es más propio de las mujeres.
Podríamos hacer entre todos una larguísima lista con nombres femeninos que son referentes en géneros (mal) catalogados como masculinos. Entonces, ¿por qué tantos prejuicios a la hora de escribir?
Tradicionalmente, a las mujeres se nos relegaba al ámbito doméstico. Sexo débil, vulnerables, blandas, ñoñas… Nos han llamado de todo y en nada han acertado salvo en nuestra capacidad para percibir las emociones, gestionarlas y empatizar. Por eso somos buenas en lo que nos propongamos y por eso, otras personas, se confunden a la hora de definirnos.
Partiendo de la base de que el mundo no se polariza entre hombres y mujeres, por favor, no hagamos una excepción con los libros; ni en el momento de leerlos y mucho menos al parirlos.
No es necesario que apuntemos nombres de mujeres que han triunfado plasmando romances imposibles, increíbles o inolvidables. Existen voces femeninas muy potentes dentro del género romántico; también en el erótico. Pero, ¿qué sucede con los hombres?
¿Existen escritores (hombres) de novela romántica y erótica?
La respuesta es SÍ. Y vamos a destacar a mis cinco favoritos:
- Nicholas Sparks. Quizás, uno de los más sonados gracias a obras como El Diario de Noah. Un best seller internacional.
- Con títulos como Bajo la misma estrella, John Green se ha convertido en escritor de culto para los más jóvenes.
- Richard Paul Evans. ¿Has leído La Caja de Navidad? Pues te encantará saber que, cuando lo publicó, apenas vendió ejemplares. En la actualidad, se cuentan en millones.
- Federico Moccia y sus Tres metros sobre el cielo. ¿Sabías que tuvo muchos problemas para encontrar editorial?
- Y mi favorito, el polémico Henry Miller y sus «trópicos», de Cáncer y de Capricornio. Fue censurado, pero ello no le impidió narrar en sus obras sus encuentros sexuales.
Como hemos podido comprobar, sí existen hombres vinculados a la novela romántica en su espectro más amplio, bien sea juvenil, drama o erótica. Por tanto, ¿qué aprendemos de esto?
- Que los prejuicios son para los ignorantes por juzgar lo que ignoran o temen.
- Y que todas estas mentes brillantes, con títulos que respaldan su talento, no contaron con inicios sencillos.
Por tanto, querido amigo: si estás pensando en escribir una novela, tanto si eres hombre como mujer, deja que la historia te defina, no tu género. Tampoco te abrumes por los vicisitudes que evidencia el mundo de las letras porque el éxito no siempre se mide en ventas.
Además, si otros lo han logrado, ¿por qué no nosotros? Yo, por si acaso, seguiré insistiendo con Las Damas Oscuras y El Palacio de Terciopelo y Las Damas Oscuras II: la sombra de Magalí.