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Mi primera vez

Ni el dolor ni el miedo te harán olvidar esa primera vez

Todavía recuerdo mi primera vez… ¡Cómo para olvidarla! Estuve todo el día esperando y temiendo el momento. Consultaba la hora de manera compulsiva atestiguando que, o bien los minutos no pasaban, o transcurrían a la velocidad de la luz.

Estaba tan nerviosa que no podía ni comer. Tampoco tenía ganas de hablar, raro en mí. Las personas que lo iban a hacer -eran dos, mujeres ambas- resultaron muy experimentadas. Por sus manos habían pasado muchas más como yo, o mejores. La inseguridad me podía y yo no me considero una mujer insegura, lo juro. 

¡Una angustia!

¿Y todo esto a qué se debía? Sencillamente, no deseaba decepcionar. Sabía que, tarde o temprano, debía hacer frente a esta situación por la cual pasamos las chicas como yo; también los chicos. Por suerte para mí, estas dos mujeres, con un dominio de la materia nivel pro, me regalaron la mejor primera vez que podría haber soñado.

Ellas fueron las encargadas de publicar la primera reseña de mi primer libro Las Damas Oscuras y El Palacio de Terciopelo.

Os tengo que hablar de ellas porque son tan maravillosas que, desde aquel momento, se convirtieron en mis damas madrinas. Ambas se llaman igual, Tania. Cuentan con perfiles en Instagram, en ese maravilloso universo dedicado a los libros dentro de esta red social y bautizado como Bookstagram, a través de los cuales hablan de sus preferencias, descubren pequeños tesoros literarios, plantean retos con los libros… Un sinfín de posibilidades unido a la ficción más exquisita.

La verdad es que, cuando una se decide a escribir, recibe todo tipo de consejos a cerca del proceso. Dicen los gurús de las letras que debemos escribir para nosotros mismos sin tener en cuenta los gustos del potencial lector. Vale, mola. Eso, en la teoría, está genial. También te lo “compro” si estás consolidado, si tienes un NOMBRE. Sin embargo, si eres MJ Marcos, ¿qué opciones hay?

Menos de las que crees, ya te lo digo.

Aun así, yo, que soy una tía muy cabezota, hice caso a dicha máxima y gesté una historia que reflejaba todo mi mundo interior. A través de las Damas, canalicé mis dudas y resentimientos con el amor; también mi agradecimiento e incluso admiración. Quise poner de manifiesto que la vida no se compone de espejos que reflejan una realidad certera, sino que cada uno de los reflejos que proyectan es una ventana subjetiva que nos conduce a realidades muy diferentes, las cuales pueden confluir al unísono sin problemas.

Hay muchos modos de amar. En Las Damas los descubrirás.

Las Damas Oscuras son una oda al dolor, al sufrimiento por anhelos imposibles y a la crueldad. Pero también al amor en sus distintas vertientes y a la amistad. Y todo eso escrito con pasión y mucha entrega.

¡Lo puse todo en mi obra!

Cuando alguien crea con tanto sentimiento, resulta lógico el miedo a recibir una mala crítica (que siempre llega, o debería llegar). Mis Tanias se interesaron por Las Damas tan solo viendo una publicación en mi feed de Intagram. No nos conocíamos de nada. Las Damas Oscuras eran más oscuras que nunca, ya que nadie había escuchado hablar de ellas todavía. El primer libro acababa de salir y yo sobrevivía entre la euforia, por haberlo logrado, y el terror al fracaso. Por ello, cuando recibí su mensaje lo acogí con idénticas sensaciones.

¡Jo! ¡Qué pasada que dos mujeres muy acostumbradas a leer obras de nivelazo se hayan sentido atraídas por mi historia! Pero … ¡Jo! ¡Qué cague como no les guste! Os voy a confesar algo: soy miedosa. Lo soy cuando algo o alguien me importa de verdad.

Durante el breve tiempo que se tomaron para leer el libro (hicieron una lectura conjunta en tiempo récord) las vivencias, también conjuntas, no pudieron ser más increíbles. Se convirtieron en imprescindibles para mí (lo serán siempre) y compartían conmigo sus impresiones, a tiempo real, de lo que la historia les suscitaba. ¿Podéis haceros una idea de lo que supone?

Yo estaba en el paraíso.

Amaban y odiaban tanto a mis personajes como yo misma. Sentían esa misma desazón cuando los hechos narrados en la trama desencadenaban otros hechos aún más angustiosos. Crearon vínculo con Deby, Lucy y las demás, al igual que con ellos, nuestro protagonista de actitudes cuestionables, Beltrán, y nuestro amado profesor, Dante Sebastián. ¡Ay, el bueno de Dante! Todo lo que ellas sintieron al leer el libro, fue lo que yo sentí al parirlo.

¡Un regalo del destino!

En la trayectoria de un escritor, además de las reseñas, existen otros momentos mágicos como las firmas de libros

Y llegó el día en que sus experiencias con Las Damas Oscuras fueron una realidad: el día de mi primera vez, el día de la reseña. La publicaron en sus redes sociales. Cada una de sus cuentas tiene miles de seguidores que adoran los libros, siendo estos su motor de vida. Yo no quería ser una más entre tanto talento porque, ¿tengo talento? ¡Puf! El síndrome de la impostora asoma la cabeza con demasiada frecuencia (ya hablaremos de esto otro día, en profundidad)

La reseña de una de mis Tanias fue publicada el 2 de enero de 2021 y destacaba aspectos como “no hay ni un solo personaje plano o de relleno. Todos tienen un gran peso en la trama” o “la autora tiene una pluma que engancha”, así como “solo con leer el primer capítulo, ya supe que la historia me iba a enganchar”, para concluir afirmando que “hacía mucho que un libro no me atrapaba   tanto como este”

Solo un día después, mi otra Tania colgaba su texto en su cuenta de Instagram. El modo en que comenzó la reseña despertó en mí algo indescriptible. Y es que afirmó que yo me había convertido en una persona imprescindible para ella en Bookstagram. ¿Sabéis qué significa eso? TODO. Ella, además de destacar los ingredientes de la historia, entre los que se encuentran los personajes y todo lo que les sucede y provocan, puso en valor mi estilo. Mi estilo… También me he cuestionado eso en mil ocasiones.

Sin embargo, para mis Tanias (y luego han sido unos cuantos más), cuento con “una forma de escribir que engancha”.  Al final de su narración afirmó que mi novela iba a estar en su TOP de 2021 poniéndome solo un “pero”: el hecho de no tener en sus manos la segunda parte.

Y ese día también llegó. Y sus reseñas fueron más intensas y emotivas. Y la tercera estará al caer, en cuanto la última parte de la saga vea la luz. Y todo esto me fuerza a extraer dos conclusiones del proceso de publicación de un libro en general, y de la primera vez en que alguien te lee o reseña, en particular:

1.No tengas miedo a la hora de expresarte como eres porque siempre habrá alguien que valore ese talento o valentía. Puede que no gustes a todos, (no tienes que hacerlo, es más, no debes) pero a quien de verdad le llegues, hará que haya valido la pena.

2.Las primeras veces no tienen que ser horribles. En ocasiones, simplemente, resultan maravillosas.

Y yo anhelo que, durante el resto de mi existencia, jamás falten las primeras veces.

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