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Un aperitivo muy exquisito
Comparto contigo un extracto de una de las escenas hot que protagonizan Beltrán y Deby
¿No les conoces aún? Después de lo que te voy a mostrar hoy, irás de cabeza a buscar las novelas en Amazon, El Corte Inglés o La Casa del Libro… Puede que te acerques a la librería de tu barrio y pidas tu ejemplar de Las Damas Oscuras y El Palacio de Terciopelo. Entonces, el librero o la librera te dirá:
«No conozco ese libro. Creo que no lo tengo, pero te lo pido…»
Así que lo encargarás y, ya en tus manos, te apresurarás a buscar el momento que a continuación te relato y el cual tomo como actores de excepción a los protagonistas de la obra, nuestra querida Debla De la Vega, Deby para los amigos, y su perverso y adictivo escritor, Beltrán de Castro.
«Y acto seguido, tomé impulso e impacté mis caderas contra las suyas.
Su pene se hundió en mí como lo hace un afilado cuchillo en mantequilla
caliente. Eché la cabeza hacia atrás y jadeé. Él rugió feroz tomando la iniciativa enseguida. Su movimiento pélvico resultaba demencial. Se meneaba
a tal velocidad que las entradas y salidas de mi cuerpo se sucedían en cuestión de milésimas de segundo. Su polla chocaba con brutalidad contra mi
útero ansiando abrirse camino más allá, a pesar de mi estrechez. Yo gritaba.
Era demasiado grande para mí, pero me encantaba el tortuoso camino que
se abría en mi profundidad.
—¿Te gusta? —me preguntó entrecortado, con perversidad, sin dejar
de follarme—. Dime que te gusta…
Aquello no era un ruego, sino una orden. Era el polvo más salvaje y
alucinante de mi vida, ¿cómo no me iba a gustar? Estaba flotando…
—¡Oh Dios! —gemí incapaz de decir nada más.
Mis pechos rebotaban juguetones mientras él los apretaba a su antojo
succionando los pezones con inquina.
—¡Dímelo! ¿Te gusta? —insistía.
—¡Sí!
—¿Quieres más?
—¡Oh, Dios Santo! —Mi vagina estaba destrozada por semejantes
ataques. Beltrán era despiadado, morboso y muy placentero.
—¿Quieres más?
—¡Sí, joder!
—¿Cuánto más? —Su voz sonaba endemoniada y eso me excitaba
todavía más.
Gemí sin pudor y grité su nombre seguido de un «sí» hasta notar que
se me secaba la garganta. Aceleré mis movimientos para encajar sus duras
embestidas. Con una delirante y exquisita violencia, aquel hombre se hundía en mí con obsesión. Era como si necesitase poseerme antes que nadie,
como si tuviese un deseo contenido que anhelaba satisfacer.
Me penetró con profundidad durante mucho tiempo. Fui incapaz de
calcular cuánto destinamos a ese encuentro tan fiero. Sus impactos me
elevaron a lo más alto. Esclava de la fogosidad de ese fascinante hombre,
pedí a gritos la liberación.»

¿Te ha gustado? Dime que te ha gustado… ¿y cuánto? ¿Quieres más? Pues tengo una buena noticia para ti porque Las Damas Oscuras y el Palacio de Terciopelo cuenta con mucho más erotismo con ellos protagonistas y con muchos otros. Además, no todo queda ahí. La segunda parte de la saga, Las Damas Oscuras II: la sombra de Magalí promete más electrocución.
¿Te atreves?