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Todo lo que necesitas (no) es amor
La literatura romántica no solo es amor. Hay otros elementos que influyen en la historia y que hoy analizaremos.
La literatura romántica es un género cada vez más popular que ha existido desde hace siglos. Tal y como sucede en cualquier novela, el secreto del éxito de este género reside en la trama, dado que debe mantener al lector no solo interesado en la historia de amor, sino obsesionado con ella y con los que la protagonizan.
En la literatura romántica, la base de la acción es, como su propio nombre indica, el romance entre sus personajes; los conflictos que deben superar y lo que les ayuda a madurar como individuos independientes y como pareja. Si cada personaje no está bien estructurado por separado, la unión resultará un desastre puesto que el lector la percibirá forzada o poco creíble. ¿Y qué sucede entonces? El abandono de la lectura.
Por tanto, antes de analizar qué más elementos debe tener una historia de amor, además de amor, concretaremos qué no debería faltar nunca:
- Un objetivo claro. Debe haber una meta que los personajes alcancen para que la historia sea satisfactoria.
- Un conflicto. Es lo que se interpone en el camino de dichos personajes y les impide alcanzar su objetivo. Su propósito puede ser interno (problemas emocionales o inseguridades) o externo (obstáculos físicos o antagonistas).
- El clímax. Momento culminante de la historia donde se resuelven los conflictos y se alcanza el objetivo.
Si una historia romántica se centra solo en conflictos, sin haber establecido los anhelos de los personajes, esta resultará inverosímil y asfixiante. Así mismo, si la resolución del conflicto no se efectúa con coherencia, el lector puede sentirse estafado.
El éxito de un libro de literatura romántica depende de que la trama no resulte ni predecible ni aburrida. Si la trama es demasiado compleja o confusa, el lector puede sentirse perdido y desconectado de la historia. Una trama bien desarrollada debe mantener al lector interesado, sorprenderlo en el momento adecuado y satisfacerlo al final.

Si en tu novela romántica ya se cumplen estas premisas, subamos un peldaño más: ¿qué subgénero se intuye en la historia? Existen muchos ingredientes extra que aderezan esta receta literaria.
- El tórrido romance puede ser de época.
- También puede estar envuelto en una atmósfera de misterio en el seno de unos crímenes en serio, por ejemplo.
- Quizás, los personajes de la historia son vampiros o zombies.
- O, ¿por qué no?, puede que los actores de la novela se valgan del sexo para manifestar lo que son.
Cada uno de estos «matices» hace que la historia de amor que, a priori, era lo que definía la trama no lo sea tanto. Si el romance se produce en un época pasada, se podrían introducir elementos de interés de índole histórica. Lo mismo sucede si la ciencia ficción actúa como telón de fondo de la trama amorosa. La cosa se pone más interesante si los tintes de novela negra acompañan al amor. También se puede hacer subir la temperatura con elevadas dosis de erotismo.
Con independencia del modo en que lo hagas, existen multitud de elementos que potenciarán la historia de amor sin que dicho sentimiento sea el unico foco. ¡Ah! Se me olvidaba… Una historia de amor no entraña siempre un final feliz del tipo «y vivieron felices y comieron perdices». De hecho, las historias de amor más hermosas (a mi parecer) son aquellas que rezuman dolor. Pero eso es otra historia…